Crecer en los 90’s

Nací a finales de los 80’s, sí, pero no me considero una persona de esos tiempos, era demasiado pequeña y mis primeros recuerdos datan de los 90’s, sus modas, su música, sus juguetes y sobre todo el principio de la tecnología. I am a 90’s girl.

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¿Se acuerdan cuando llamábamos a la gente por teléfono al número de su casa? Teníamos que preguntar “¿se encuentra fulanito?” o cuando tú respondías el teléfono en  casa y no sabías quién rayos podría ser, o sea en realidad tenías que responder para averiguar, no mirar una pantalla para decidir si contestar o no, claro, hasta que se adaptó el identificador de llamadas. O cuando tocabas la puerta en la casa de tus amigos, o mejor aún, te parabas afuera y gritabas su nombre como loco hasta que salía, o hasta que uno de sus padres decía “¡Ya vaaaaaaaaaa!” Ahora no, ahora es un mensaje que dice “Ya llegué, abre”, actualmente somos tan civilizados.

Parece increíble cómo han cambiado las cosas, de los cassettes, los VHS, el paso a los CD’s y DVD’s, y ahora al bendito Netflix (te amo Netflix, nunca me dejes♥) de grabar las canciones de la radio y que el locutor interrumpiera antes de que se acabara, o peooor que se pusiera a cantar y su horrible voz quedara guardada en tu playlist, my God, esos sí eran problemas. Ahora te armas tu playlist en Spotify y lo más que puede pasar es que no tengas la cuenta Premium y los anuncios con reguetón aparezcan de vez en cuando para arruinarte tu mood, bueno, cada generación tiene sus problemas ¿no?

No soy muy buena recordando fechas, ni el orden cronológico de las cosas, sólo recuerdo que pasé mi adolescencia grabando los videos de MTV, realmente me enteraba cuando mis bandas favoritas lanzaban un nuevo video y me chutaba toda la lista de los 10 más pedidos, Daria y Beavis and Butt-Head. Quemaba los CD’s y los reproducía en mis walkman que se paraban cada que caminaba rápido camino a la escuela, claro, antes de tener unos más perrones que tuvieran el anti-shock ese.

Y qué decir de cuando empezamos a utilizar el Internet en casa, si te iba bien, si no tenías que ir a un café Internet, a pagar por hora para chatear con tus compas que veías todo el día en la escuela, hablando de las mismas cosas que acababas de hablar en la mañana, o peor aún, en el Latin Chat hablando con gente igual de zopenca que tú en ese momento, ¡ja!

Recuerdo que no podías utilizar el teléfono al mismo tiempo cuando estabas conectado a Internet en casa, claro después de escuchar el sonidito ese que hacía para por fin conectarse mil años después, y cuando finalmente lo lograbas llegaba tu mamá y te decía “quita esa cosa tengo que hacer una llamada” oh God 😦

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Supongo que el recordar las cosas del pasado y que te parezcan ridículas es algo que siempre va a suceder, todos vemos nuestras fotos antiguas y nos reímos de la ropa que usábamos, el corte de cabello, las palabras que utilizábamos y en mi caso los enormes cachetes que me han acompañado durante tantos años, pero por alguna razón cada vez que veo fotos de años atrás me parece que eran más grandes aunque en ese entonces me sentía bien pretty.

Vivir toda esa transición de la sociedad ha sido de lo mejor, no cambiaría el haber crecido en los 90’s porque me tocó conocer de todo, desde la verdadera interacción con la gente, cara a cara, estar las tardes haciendo nada en la casa de mis mejores amigas, pasando por esa etapa en la que todo mundo usaba Nextel aunque la señal era horrible y pitaba ya que habías terminado toda la historia, el Motorola V3 rosita que todas tenían (yo no, yo tenía un Nokia blanco con azul que tenía unos speakers bien poderosos), hacer la tarea de una enciclopedia, o tener que ir de verdad a la biblioteca, y ni hablar de toda la evolución de Nintendo, que ahora volvió a salir en su versión Vintage, gracias a Dios puedo jugar Street Fighter a la oldschool de nuevo. Además ya hay series conmemorando los 90’s, Everything Sucks y Riverdale inspirada en uno de mis cómics favoritos (algo me dice que todo eso me sirvió de inspiración para escribir este post)

Supongo que todos tuvimos nuestra evolución de manera distinta, pero para mí existen demasiados iconos geniales de los 90’s, los clásicos juguetes sin sentido que todos tenían, los chismógrafos, las series de entonces como Salvados por la campana, el Príncipe del Rap, Dragon Ball y los Caballeros del Zodiaco, sin olvidar mi etapa de eterno enamoramiento de Leonardo DiCaprio con Romeo y Julieta y Titanic, classic. De los Backstreet boys, pasando por Blink 182 y Green Day cuando todos nos sentíamos bien radicales, Oasis, Pearl Jam, Soundgarden, Radiohead, y de ahí hasta los 2000.

Realmente antes cualquier avance tecnológico era lo máximo, comenzamos a hacer cosas que solían ser inimaginables, y la realidad es que en aquél entonces no lo necesitábamos, si queríamos hablar con alguien nos las ingeniábamos y lo hacíamos, lográbamos terminar la tarea con una visita a la biblioteca, nos aprendíamos los caminos sin usar Google Maps, teníamos conversaciones cara a cara, claro que ahora podemos hablar con personas a kilómetros de distancia, contamos con infinidad de información, podemos aprender de todo en YouTube, pero al mismo tiempo nos hemos vuelto tan exigentes, nos molestamos si el celular tarda unos segundos en cargar la página, si se nos va la señal, si la foto sale borrosa, dejamos de maravillarnos por el hecho de que ahora andamos con una mini computadora en la mano a la cual llamamos celular y de la cual somos tan dependientes.

No me malinterpreten, amo la tecnología, la estoy usando en este instante para escribir esto, es sólo que a veces me parece increíble el papel que juega en la sociedad actualmente, a veces dejamos escapar las ventajas que nos proporciona y nos atamos a los efectos secundarios, es como si tuviéramos que estar conectados en absolutamente todooo momento, no es así, qué bueno que puedes “platicar” con todos con tan sólo enviar un mensaje, pero no pasa nada si no lo haces, no pasa nada si le pones atención a la persona que tienes enfrente, regalándote su tiempo real, físicamente presente, no pasa nada si respondes ese mensaje después, no se va a auto destruir, no pasa nada si no grabas ese concierto de principio a fin, te vas a perder la experiencia real, a mí me encanta tomar fotos y videos obvii, grabar mi canción favorita cuando por fin la escucho en vivo, pero la mayoría de mis videos salen movidos o con mi armoniosa voz de fondo, porque lo grabo sin ver a través de mi pantalla, sin enfocar, sin perderme lo que estoy viviendo justo ahí.

Las cosas van a seguir cambiando, eso es un hecho, el chiste es quedarnos con lo bueno de cada época, lo que más nos haya gustado, lo que vuelva ahora con disfraz vintage, yo sigo amando las Polaroid, sigo viendo Friends, y escucho música que he escuchado durante décadas, y no pienso dejar de hacerlo.

Ya quiero ver qué voy a escribir en algún día lejano sobre Facebook, Instagram, Boomerang, las selfies, los memes y toda la infinidad de cosas que hacemos en la actualidad que pronto resultarán un tanto ridículas, admitámoslo, va a suceder.

FIRMA-V

 

*Todas las imágenes de Internet*


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