¿Estás presente?

Últimamente andan revoloteando estas ideas por mi mente, me he dado cuenta que he pasado por demasiadas cosas, cosas de las que ya he escrito antes aquí y otras tantas que todavía no logro plasmar fuera de mi mente. Maybe someday.

No entiendo realmente el porqué de todo eso, a veces los propósitos están súper claros y es fácil aceptar una prueba difícil cuando llegas a un resultado que te regala una explicación, “tuve que pasar por esto para conseguir tal cosa…” es lo más sencillo del mundo entender esa clase de pruebas, pero, ¿qué pasa cuando la cosa no está tan clara? pareciese que la prueba sólo fue eso, un momento amargo, injusto al que fuimos sometidos sin razón aparente ¿no?

La vida es así, la vida nos sobrepasa y la realidad es que los planes de Dios no parecen ser diseñados para que todos entendamos siempre lo que está pasando, para qué, con qué finalidad, no se llamaría “fe” si tuviéramos todas las respuestas a cada situación, en ese caso sería un “hecho absolutamente comprobado”.

Pues creo que es de eso de lo que quiero escribir hoy: de la fe, y del gozo del día a día que podemos llegar a experimentar cuando crees 100% que hay alguien que no te abandonará jamás, pase lo que pase, que tu destino está protegido, que cada día te fue dado para disfrutarlo, sin temor, que todo pasa por una razón (la entendamos o no) y que tu vida puede dar un giro enormeeee si te dedicas verdaderamente a valorar y agradecer lo que tienes, si vives hoy y dejas de sufrir por el pasado, si abrazas aun las partes amargas de tu existencia, si dejas de preocuparte por el futuro, porque te tengo noticias, nadie te garantiza siquiera que ese futuro llegará. Puede sonar cruel, pero es lo más humano del mundo.

La ansiedad, preocupación, miedo, frustración, tristeza y cualquier sentimiento negativo que podamos experimentar es lo más común, no tienes que vivir en un estado de felicidad extrema todo el tiempo, dejen de pretender e idealizar la vida como sólo momentos épicos y perfectos, porque cuando no te sientas así te vas a ir para abajo, o sentirás decepción si acaso tus días no se ven tan inmaculados como los de los demás, esa no es la realidad.

La clave es aceptar todo eso, saber convivir con eso, encontrar gratitud y plenitud en medio del caos, ahí está la fe, y al mismo tiempo ahí está el sabor de la vida, nadie dijo que sería fácil, pero sí que nunca estarías sólo a través de todo.

Incluso si no crees en Dios, si no te consideras una persona de fe, donde sea que esté tu inspiración te aseguro que vas a disfrutar más la vida si te dedicas de verdad a vivirla. Deja de preocuparte por lo que dirán los demás, por tus errores del pasado, por lo que vendrá después, vive hoy, ciertamente sólo tienes hoy, haz que hoy cuente, no vivas siempre esperando el siguiente acontecimiento; “cuando baje de peso seré feliz” “cuando me compre una casa…” “cuando viaje a tal lugar…” “cuando consiga ese trabajo…” “cuando, cuando, cuando” y así te quedaste esperando ese “cuando” y se te fue la vida en un esperar eterno, estar presente te trae mucha más paz que vivir siempre esperando.

Sé más intencional con lo que dejas que permanezca en tu mente, con lo que lees, con lo que escuchas, con las personas que compartes e inviertes tu tiempo. Tus mejores días pueden ser exactamente estos que estás viviendo. Asegúrate de estar presente.

Xoxo♥


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